De: Playa del Sablón, Llanes
A: Celorio
Dificultad: Paseo
Duración: 3-4 horas

 


Comenzamos esta Ruta en la Playa del Sablón. Desde la playa, ascendemos por unas escaleras al Paseo de San Pedro. Este paseo data de 1847, cuenta con una longitud de 720 m. y debe su nombre a una capilla que existió en este lugar.

Nuestro recorrido comienza en la parte oriental del paseo, aquí podemos contemplar una serie de formaciones rocosas que dan lugar a lo que popularmente se conoce como Pico Guruñu.

Nos encaminamos al mirador del paseo, desde este castillete, que data del siglo XVII, el "Atalayeru" o vigilante, tenía la misión de alertar a la Villa al otear algún barco sospechoso. Unos metros más adelante podemos contemplar la Cueva del Taleru. Su nombre viene del ya mencionado "Atalayeru". Por detrás de esta cueva existe un bufón, que en los días de marejada lanza el agua del mar por encima del paseo.

Durante todo el recorrido podemos apreciar el recinto amurallado de Llanes. Al sur la Sierra del Cuera con el Pico Turbina (1315 m.), al este el Puerto junto con los acantilados de Cué y Andrín, al oeste los acantilados de Poo, Celorio y Barro, y al norte surge esplendoroso el mar Cantábrico.

A pocos metros de la Cueva observamos un banco de piedra del siglo XIX. Desde él puede admirarse la vegetación del paseo formada per especies arbustivas, tamarindos y algunas especies tropicales come los Magüeis. La principal característica de este paseo es su suelo de césped.

Al finalizar el Paseo nos adentramos en una pequeña senda muy marcada por el paso de los pescadores. Este primer tramo discurre paralelo a una zona denominada La Talá. Proseguimos hacia un saliente rocoso, La Punta de Jarri, donde se aprecian restos de lo que pudo ser un castillete de señales.

Algunos de los prados que atravesaremos están cerrados por muros de piedra que pueden ser atravesados por hendiduras.

Bordeando los acantilados, llegaremos hasta la zona de castro pelado, para, a través de una senda, descender a la playa de Poo. Esta playa de alto nivel paisajístico ofrece un sorprendente entorno natural.

A su izquierda, la desembocadura del río Vallina o Pimplon. Para acceder a los acantilados que nos conducen a Celorio ha de tenerse en cuenta las mareas: Con marea alta, debe subirse por unas escaleras situadas a 150 m. del comienzo de la playa, en su parte izquierda. Este sendero nos llevará, entre prados, hasta el barrio de los Higos, junto a la Depuradora. Con marea baja, se accederá por un camino más corto, atravesando la playa, y a unos 300 m., por detrás de un saliente rocoso, encontraremos un camino que nos conduce al barrio de los Higos, tras bordear las primeras casas, a la derecha, llegaremos a la depuradora.

Cruzaremos el puente del río Vallina y por un sendero ascendente alcanzaremos los acantilados. A la derecha la desembocadura del río en la playa. Dejando atrás numerosos senderos de pescadores, nuestro camino se va estrechando y apreciaremos dos playas: La playa Almenada, de pequeñas dimensiones y a la que se accede únicamente en las bajamares más vivas. Y más adelante la playa de Portiellu.

Frente a estos acantilados surge el Castro de San Martín, uno de los lugares más importantes en cuanto a anidación de gaviotas y cormoranes. Los acantilados llaniscos son un buen lugar para la observación de aves marinas (alcatraces, gaviotas, garzas, etc.). Desde los acantilados de Portiellu, nos dirigimos a la Playa de San Martín. Bordearemos la playa para tomar una senda ascendente, tras rebasar un saliente rocoso, nos desviaremos a la izquierda por un sendero entre prados hacia los acantilados, donde encontraremos las ruinas de una pequeña capilla asomada al mar, la Capilla de San Martín. Desde aquí, y a través de una senda muy marcada paralela a los acantilados, nos dirigiremos al pueblo de Celorio.


RUTA DE LOS ACANTILADOS