De: Andrín A: Andrín
Dificultad: Media. El primer tramo escasa, y por los acantilados media
Duración: 4 horas
Comenzamos nuestro itinerario en el bello pueblo de Andrín, distante a 4 Kms. de la Villa llanisca, entre los pueblos de Cué y San Roque. Nos adentramos en Andrín para partir la ruta desde la bolera, situada al lado de la iglesia Parroquial de S. Juan Bautista (construida en 1.895).

Desde aquí parte un camino alquitranado, que tras una pequeña pendiente, nos acerca al barrio de la Tejera. En este punto, a 213 Mts. tomamos un desvío a mano derecha, para adentrarnos en una senda.

El paisaje que vamos a admirar está formado por encinas, robles, chopos, manzanos y eucaliptos. Seguimos caminando hasta encontrar a 342 Mts. un desvío a la derecha, esta senda va a comunicarse con el camino que nos acercará a la playa. La playa de Andrín, es de forma de concha, con una extensión de 200 Mts., con arena blanquecina, y todos los servicios durante la época estival. Se encuentra abrigada entre altos acantilados y el Castrín de Purón o Xuaniquín, lugar de anidación de gaviotas, concretamente la gaviota Argentea, y el cormorán moñudo, logrando así un gran atractivo turístico.

Desde aquí nos dirigimos hacia los acantilados, siguiendo la senda marcada por los pescadores que se acercan a estos parajes para la práctica de la pesca deportiva, ya que abundan especies como lubina, xargos o xáragos, brecas, etc., pescados que marcan un hito en la gastronomía llanisca.

La senda discurre entre abruptos acantilados, con vegetación escasa dada la característica calcárea del terreno. Nos aparece representada por especies autóctonas, como por ejemplo la encina que convive al sol con el laurel y el acebuche.

Acercándonos hacia la desembocadura del río Purón, podemos apreciar al sur la Sierra del Cuera, al este el río Purón, al oeste el Mirador de la Boriza y al norte el fascinante Mar Cantábrico, todo ello contemplado desde los numerosos salientes de los acantilados que forman verdaderos miradores naturales.

Bordeando la costa llegamos hacia la zona de Calderón, donde podemos apreciar un microclima donde crecen tilos, madroños, olivos silvestres y robles enanos, (esta zona se está estudiando para declararlo de interés ecológico).

La senda se termina, y nos adentramos en praderías, hacia la zona de los "Llobos". Aquí se encuentra la desembocadura del río Purón, en la que podemos apreciar la intensa carstificación de la caliza, debido a la erosión producida por la sedimentación, así por tanto en la ensenada se pueden observar antiguas cavidades rellenas de cantos redondeados y arenas, en este lugar existen numerosas simas, cavernas y galerías subterráneas por donde circula el agua.

Dicho río nace en el ojo del Purón, al pie de la Sierra del Cuera, recibiendo aguas de diversos arroyos y riachuelos, uniéndose al mar por el Bocal del Purón. Es un buen río truchero, dándose la angula en su desembocadura.

En este punto tomamos una senda a mano izquierda, que a través de praderías y tierras de cultivo, nos va acercar al camino, para regresar al punto de partida.

RUTA DE LOS PESCADORES